esa otra que soy yoesa otra que soy yo

18/11/10

pastillas contra el dolor ajeno [mis cosas]

Derrotada. Arrastro los pies a la salida del trabajo. Avanzo mirando sin ver cómo la lluvía rebota contra el suelo. Como una mala copia de mi misma. Sólo alguien que camina sobre mis tacones y bajo mi abrigo, que pregunta, y responde, y mira, y sonrie, y respira... y se siente agotada, frustada, vacía... Ese alguien que se me parece pero que no soy yo, sigue andando por inercia, por intuición, por instinto, porque en el fondo sabe que hay que seguir en movimiento...

Veo la luz verde de una farmacia. Decidido recurrir una vez más a la química. Y entro derrotada, arrastrando los pies, mirando al suelo, con mi pena. Y pido caramelos para el primer mundo. Placebo que me ayude a salir de mi agujero. Se lo pido a la dependienta ofreciéndole mi mejor máscara, la que tiene dibujada mi mayor sonrisa, como si eso de los aportes vitamínicos, los ansiolíticos o el ginseng no fueran conmigo...



Mientras ella busca mi felicidad en capsulas, yo recorro el mostrador con ojos cansados. Y lo veo. Una caja roja. Un logotipo conocido. Médicos sin fronteras. Pastillas contra el dolor ajeno. 1 euro. Mi mente se pone en funcionamiento. Me vienen a la memoria imágenes de Berlanga en sus últimos años, colaborando con una campaña a la que no terminé de prestar atención... Me acerco, cojo una caja, la miro, la leo y me estremezco al tiempo que la farmaceútica llega con mis pastillas. _Me llevo también esto_.




Llego a casa y saco las dos cajas de la bolsa. Me quedo con esa pequeña caja roja, saco el prospecto, lo leo. Y una vez más me estremezco. Una sonrisa se dibuja bajo mi máscara por primera vez en el día. Me rio de lo buena que es la campaña. Me rio de lo estúpida que soy. Me rio de vergüenza por haber llorado. Me rio por la otra caja que he sacado de la bolsa. Me rio por no llorar... otra vez. En esta ocasión por sentirme culpable de mi propia pena. Por participar en esta epidemia que parece recorrer nuestro acomodado primer mundo, en el que tenemos todo lo que necesitamos para sonreir, y aún así, lloramos. Amargamente.






Tenemos problemas... Claro que los tenemos... Nuestro dolor es real. Perdemos amigos, vemos morir a seres queridos, hacemos renuncias, nos dedicamos a trabajos que no nos llenan... No necesitamos medicinas... Necesitamos... Equilibrio. Perspectiva. Conciencia. Empatía. Para poder llorar nuestros pequeños dramas y seguir adelante. Para no olvidarnos de los otros, de los grandes dramas, de los reales, de los que de verdad son importantes. Quizá... Quizá si pensamos más en el dolor ajeno, se nos olvide de pronto el nuestro...



El anuncio: Luis García Berlanga - MSF Pastillas contra el dolor ajeno
La web:
Pastillas contra el dolor ajeno - Médicos sin fronteras

3 comentarios:

bea dijo...

Como siempre buenisimo post... y mejor campaña... habra que comprar unos caramelitos...

Anónimo dijo...

Amor, muchas gracias, me has hecho llorar y entender por qué tanto esfuerzo por tantas partes... por qué seguimos aquí luchando aunque sea en nuestro micro mundo. Un abrazo para los dos lleno de amore.

Un besito.

Merche

esaotra dijo...

Bea, gracias!!

Merchita, no llores miarmaaaa, que siempre, siempre, tenemos razones para sonreir! Te quiero muchísimo, qué ganas de darte un abrazo, recíbelo en la distnacia, y espero que pronto, sea real! :)