esa otra que soy yoesa otra que soy yo

1/1/11

medianoche [ficciones]

Cuando llegó a la sala de espera, estaba casi vacía. Las 3 ó 4 personas que esperaban allí dirigieron sus cansadas miradas hacia ella por un momento para volver enseguida a dirigirlas a algún punto indeterminado del infinito, como si quisiesen ver más allá de las paredes de aquel hospital.

Tan pronto como la enfermera aparcó en un rincón su silla de ruedas y la dejó sola, el frío del silencio la rodeó y la sensación de vértigo, de estar en el sitio equivocado, se hizo más patente. Más dolorosa. A pesar de los calmantes que le habían inyectado en la ambulancia, un intenso dolor le recorría la espalda, tenía las piernas adormiladas, y el collarín que le habían colocado le molestaba en el cuello. En su mente, se acercaba a aquella curva una y otra vez. Y una y otra vez perdía el control de su moto... La estaban esperando... Aquello no podía estar pasando.

De pronto, el sonido del televisor la hizo reaccionar. Un enfermero, divertido, ajeno a lo que sucedía en aquella sala de espera, subía el volumen del aparato, haciendo caso omiso del cartel que rezaba justo debajo ‘silencio’. La hora estaba llegando. Ella sabía que era sólo una noche más, que tendrían mucho que celebrar a partir de entonces. Sabía que había tenido suerte. Sabía que no tenía que llorar… Pero faltaban sólo dos minutos y estaba allí, sola, perdida en ese angustioso silencio que ni el histriónico sonido del televisor conseguía disipar… Un minuto… Tan cerca y tan lejos de casa…

Cuando llegó a la sala de espera, estaba casi vacía. Recorrió con su mirada las caras que se volvieron perezosas hacia él. Su mirada se iluminó cuando se encontró con la de ella.

Mientras se besaban, a ella el collarín le seguía haciendo daño en el cuello, tenía las piernas adormiladas, y un intenso dolor le recorría la espalda. Pero él estaba allí. Cuando la aguja del reloj señaló la medianoche, entraron juntos en el nuevo año. Y todo lo demás, dejó de tener importancia.

3 comentarios:

Asier dijo...

la realidad siempre supera a la ficción... pero bajo tu pluma es mucho mas hermosa :)

Peichita dijo...

Es impresionante. Se siente todo, es estremecedor... acabo de añadirte a mis favoritos
Gracias por este blog

Un beso

esaotra dijo...

Vaya, me pasó algo parecido con el tuyo, jeje Llevas ya varios días en mi Reader, Peichita :) Gracias, nos leemos!

Asier, espero que la realidad nunca nos supere :)