Seguir prácticando con la cámara, caminar, descubrir detalles desconocidos en lugares muy conocidos, disfrutrar del sol de otoño, reirse con los amigos... Difícilmente conseguiré un premio y, sin embargo, ya lo he conseguido...
Llevo demasiado tiempo viviendo en un bucle. No me había dado cuenta hasta ahora. Pero de pronto me he parado a pensar, y me he percatado de que llevo demasiado tiempo encerrada en mi misma precisamente por luchar por la idea de seguir siendo yo misma, sin saber que ya lo era...
sigo aquí... [mis cosas]... hay días [relatos]... cambio de aires... [mis cosas]... y otra vez, la realidad [poemas]... Podría seguir. Es un tema recurrente en mi. Lo sigue siendo, años después. Creo que llevo así toda la vida. Y de pronto... De pronto _o poco a poco aunque estuvise quemando mis últimos cartuchos antes de admitirlo_, he tomado conciencia.
Conciencia. Seguridad. Confianza. Entendimiento. Certeza... De que no necesito cambiar. De que no me tiene que dar miedo hacerme mayor. De que aunque crezca, aunque madure, aunque tenga un "trabajo gris" para pagar la hipoteca, nunca voy a dejar de ser esaotra: la que rie, la que sueña, la que juega... Pero también y sobre todo _y esto es lo más importante porque se me estaba olvidando_, la que conoce su suerte y quiere dejar de huir. La que seguirá escribiendo siempre a la inocencia perdida porque es un gran tema para llenar páginas de literatura, pero sin dejarse arrastrar a un mundo irreal donde sufro pensando en lo que no tengo, en lo que no hago o en lo que no soy, olvidándome de todo lo que sí tengo, sí hago y sí soy.
Seguiré siendo esaotra, con sus dos mitades. La que vive y la que sueña. La que trabaja y la que viaja. Pero una no renegará de la otra. Me quedaré con lo mejor de las dos mitades. Seguiré trabajando y construyendo un futuro. Y seguire pensando en Oz, y en Nunca Jamás, y en vivir en un cuento, pero lo haré con la conciencia tranquila de que estoy viva, feliz y plena con mi vida, con mi edad y con mi suerte. Que es mucha más de la que merezco. Y no la voy a desperdiciar llorando por lo que no soy ni necesito ser.
Domingo por la mañana. Bilbao. Lluvía. 4.500 personas a las que no les ha importado mojarse. Cerca de 11.500 euros recaudados para la casa de la Misericordia. 8 kilómetros de recorrido. Un buen plan para oxigenarse y pasar un buen rato con los amigos.
![subida a artxanda [haz click sobre la imagen para ver el album completo]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiKP859tUabQ6RZWujbftqxGr8nr2HlLgvmLev-WOw1shFp_5cwEqgA5cD4_h8eUKISMqwkhkirJ80SHWxbgN2mYBaSPz-Xe3jJtZNIqUu9ohVZBdnSimY29Pcu3J2F2Ayyz4TAVyAZjic/s1600/20101017MartxaArtxanda.jpg)
Vives la vida como si nada pudiera pasarte. No piensas en el mañana. Ni en las consecuencias de tus actos. Ni en la diferencia entre el querer, el poder y el deber. Ves los problemas de lejos, como si no fueran contigo... Dicen que cuando eres joven, te crees inmortal.
Pero al final, el tiempo pasa y dejas de ser joven. Y por más que quieras seguir viviendo en tu pequeño país de Nunca Jamás, la vida nunca deja que lo hagas.
Hoy voy al funeral de una gran mujer. No la conocí tanto como hubiera querido, pero he aprendido a admirarla a través de lo que todos a mi alrededor decían de ella. Era un cascabel; una de esas personas que siempre tienen una sonrisa en sus labios y una frase ingeniosa y divertida preparada, capaz de arreglar cualquier situación. Se ha ido, con su sonrisa y con sus bromas. Y es injusto. Y no quieres que sea verdad. Pero lo es.
Y das un paso más por el sendero que te aleja de Nunca Jamás.
Desde que llegó a mis manos mi Canon EOS 350D allá por 2005 he estado haciendo fotos, con mayor o menor éxito, sin preocuparme demasiado por la técnica. Lógicamente, en todo este tiempo, he ido aprendiendo cosas, leyendo de aquí y de allá, practicando... Pero nunca había hecho un curso donde alguien me enseñase de primera mano cuál es la mejor técnica para conseguir buenas fotos digitales. Y por fin me he decidido. Acabo de terminar un curso de fotografía digital.
Y me ha encantando hacerlo. Me ha encantado y me ha horrorizado a un tiempo. He aprendido muchas cosas. Buenas cosas. Cosas que si quieres saber de fotografía debes saber... Pero he tenido exactamente la misma sensación que experimenté en la carrera: Me gusta escribir. Siempre me ha gustado. A priori, el periodismo debería encajarme como anillo al dedo... No. En absoluto. La carrera me pareció fascinante, muy enriquecedora, pero no conseguí meterme en ese traje ajustado que hay que enfundarse para conseguir una buena 'técnica' de escritura. Yo sólo escribo. Sin ninguna norma. Sin ninguna técnica. Sólo me dejo llevar por las palabras...
Con la fotografía me pasa lo mismo. Me gusta disfrutar del momento, de la sensación de encontrar de pronto el encuadre perfecto o el momento adecuado y disparar la cámara. Detener el tiempo, que nunca se detiene, en una imagen... Pero entonces surge la técnica. Y la técnica habla de mediciones. De cálculos que te indican con la precisión de un bisturí hasta qué punto puedes bajar la velocidad de obturación en función de la focal que estés usando. De ISOs. De pasos. De tercios. De leyes de reciprocidad. De temperaturas de color medidas en grados Kelvin... De histogramas que revelan la cruda realidad: Que en cinco años no he aprendido nada de técnica, sólo me he dejado llevar por las imágenes...
Pero ahora, gracias al curso, conozco la técnica. La probaré. Igual que probé la radio después de la carrera sólo para decidir que el periodismo no era lo mío... Puede que la fotografía tampoco lo sea, y tenga que seguir buscando... Pero ¿qué es la vida si no una eterna búsqueda de algo que nos llene, nos motive, nos apasione, nos haga sentir vivos?

Estás en medio de la vorágine de la vida, cuando la borrachera está en su punto más álgido. Giras y giras, fascinada por las luces, la música y las ondas de tu vestido nuevo. En cada nuevo giro te encuentras con sus ojos y sonríes, cada vez más alto, a carcajadas. Sientes la felicidad burbujeando en la boca de tu estómago. Olvidas tu edad, tu origen y tu destino. Sólo disfrutas del momento. Sólo eso.
Pero la vida avanza mientras tú giras, y te pasa por encima de pronto. Y tu sonrisa se convierte en una mueca y tu última carcajada se ahoga en tu garganta. La responsabilidad una vez más te apresa. Y tienes que ser fuerte. Y valiente... Y tienes miedo. Así que comienzas por respirar y concentrarte en no salir corriendo.
Respiras una vez más y tomas las riendas. De pronto tu edad te cae encima como una losa y haces lo que tienes que hacer. Y no tiemblas. No lloras. No huyes. Haces lo que tienes que hacer... aunque estés muerta de miedo.
Que no, que no y que no. Que este año tocaba descansar. Me lo había dicho a mi misma y a todo el que me había querido oir cada vez que el destino de las próximas vacaciones salía a relucir. 'No, este año nada de turismo solidario, ni de viajes mochileros, que ya no tengo edad'... 'Este año algo descansado, facil, cerquita de casa'... 'Este año toca ser solidaria conmigo misma y con mi marido, que estoy muy cansada'...
Pero luego ese demonio _o ese angelito, en estos casos no sé muy bien quién me seduce_ que nos habla a veces desde un hombro, empezó con la vieja disertación: 'Ya descansarás cuando te mueras'... 'Aprovecha ahora que no tienes ataduras, que luego cuando tengas hijos no podrás'... '¿De verdad no quieres, no necesitas, hacerlo una vez más, aunque sea la última?'... No, no y no. Me lo había dicho a mi misma. Se lo había dicho a los demás...
Estaba cansada. Se están arremolinando a mi alrededor un montón de cambios en mi vida que harán que ya no sea nunca más como hasta ahora. Estaba cansada. Había dicho que no...
... Y sin embargo, no pude mantener mi no, pese al cansancio, pese al miedo _que a esto no se acostumbra uno nunca_... Estaba cansada... y me moria de ganas de venir.
Y ahora llega el momento del balance. En vacaciones no deberia ser necesario calibrar nada. Uno viaja, ve cosas bonitas, descansa, disfruta del buen tiempo, sin prisas, sin agobios... Pero no fueron esas vacaciones las que elegi... Elegi unas muy distintas en las que el balance si es necesario. Unas vacaciones que, como dice una muy buena amiga, uno necesita digerir; repasar y poner en orden todo lo visto, oido, olido, tocado y sentido. Incredible India, que se vive con los 5 sentidos.
Incredible India, y un ratito de Nepal, que tendre que digerir mas y mejor a la vuelta, pero en el balance del camino _ese que se hace en las conversaciones eternas en coche, en tren, en los hoteles, en los templos..._, el resultado es positivo.
Calor, monzon, superpoblacion, miseria, una religiosidad que no entiendo... son solo una cara de la moneda. La gama de grises siempre es mas real que el blanco o el negro.
Historia acumulada. Fe en pequeños gestos cotidianos. Personas amables que comparten contigo el idioma de las miradas y los gestos y la curiosidad comun por lo exotico, por la piel, la ropa y las costumbres distintas. Una gastronomia unica, rica, exquisita. Musica que da alegria. El orden dentro del desorden. La certeza de saber que, aunque parezca que estamos en mundos distintos, vivimos y morimos bajo el mismo cielo.
Sigo cansada. Mucho mas que cuando llegue. Pero solo me duele el cuerpo, que al fin es solo una carcasa; lo importante, lo de dentro _cabeza, alma, conciencia, esencia o sea cual sea su nombre_ se siente ahora un poco menos vacio, un poco menos viejo.
Estoy en ese punto del viaje en el que se te mezclan en la boca del estomago _que es ese lugar donde se sienten todas las cosas importantes_ las ganas de seguir visitando lugares nuevos y acumulando experiencias, con la necesidad cada vez mas acuciante de llegar a casa, de recuperar esa agradable sensacion de sentirte rodeada de caras y costumbres conocidas... Aun sabiendo que la rutina me devolvera exactamente al mismo punto en el que estaba antes de marcharme... Ese punto en el que la necesidad de dejar todo atras se vuelve insoportable, aunque sepa que querre _que necesitare como lo necesito ahora_ volver...
Igual que en el desierto hay oasis, de cuando en cuando encontramos en nuestro periplo por India lugares idilicos, casi magicos, que contrastan brutalmente con la realidad del que es uno de los paises mas pobres y poblados del mundo.
Poco a poco, a medida que el coche avanza, el paisaje va cambiando y tornandose mas y mas verde. La lluvia, que siempre me resulta incomoda y me pone triste en Bilbao, aqui solo consigue realzar aun mas colores de los prados, de los arrozales, de las montanas, que de pronto inundan todo.
Atras queda el bullicio de la ciudad, la suciedad y el ruido. Como un espejismo, Ranakpur se alza ante nosotros, grandioso. Su marmol blanco destaca entre el verde de las montanas, cuyos picos mas altos se ocultan bajo las blanquecinas nubes del monzon, dando a la escena aun mas impresion de ensonacion que de realidad.
Cada una de las 1.444 columnas de este templo janita es una obra de arte en si misma, diferente a todas las demas. Cada rincon dentro del templo es una fotografia.
La suave brisa que se cuela entre su silencio y la sensacion del marmol frio en los pies te transportan por un momento a otro lugar, distante, sosegado, a kilometros de distancia de la India, del mundo, y de su miseria. Es como encontrar agua en el desierto... Para encontrar a Dios, sin embargo, creo que tendre que seguir viajando...
Mi mente ha llegado cansada a este viaje. Ha sido un ano repleto de experiencias, de estres, de ese ritmo frenetico al que nos empuja nuestro primer mundo y del que a veces se me hace dificil desconectar.
Y aqui, mi mente cansada se ha encontrado con un pais cargado de historia, de lugares donde el tiempo se detuvo hace anos, de templos y palacios que guardan verdades, metiras y secretos convertidos en mitos y leyendas... Relatos de estirpes de la mas alta nobleza, de batallas a lomos de elefantes, de marajas con turbantes y bigotes imposibles, de rituales ancestrales para venerar a dioses de todas las formas y colores...
Vamos alternando sol y monzon; dejando atras pueblos y ciudades de nombres impronunciables; acumulando recuerdos, imagenes que se suceden ante mis retinas como viejos fotogramas pasados a camara rapida.
Y mi mente cansada lucha por retener los nombres, los datos... Y las escasas horas de sueno _a la dificultad para conciliar el sueno que ya traia de casa se unen el calor, los mosquitos y que los colchones aqui son practicamente una tabla_ no son suficientes para fijar durante la noche todo lo aprehendido durante el dia.
Mi viaje se esta convirtiendo asi en una amalgama de olores, de sensaciones, de impresiones, de anecdotas, que no se donde han sucedido exactamente... Aunque poco importa... Lo esencial no es el nombre, es el camino; no el saber, sino el sentir... Vivir y sentirse vivo, alla donde te guien tus pasos... Ahora, en algun rincon de la India...
Para una parte del viaje hemos contratado un coche con conductor. Aqui las distancias son enormes _no solo por la distancia fisica entre los lugares, sino por el estado de las "carreteras"_ y la red de autobuses y trenes deja mucho que desear (aunque la parte final de la ruta la haremos en tren, que nos han dicho que es toda una experiencia...). Asi, que por mas que enfrentarse al trafico aqui es casi una cuestion de fe, llevamos varios dias moviendonos por el pais en coche.
Y aun asi, con vehiculo privado, la India es una pais dificil para el turista. Llegar a las ciudades es adentrarse en tierra hostil si es de noche, y en el caos mas absoluto si es de dia. Orientarse para encontrar alojamiento o un lugar decente para comer es armarse de paciencia para entenderse y hacerse entender con todas las personas que te rodean tan pronto como pones un pie fuera del coche y que te hablan a toda velocidad en una mezcla inenarrable de ingles e hindi. Si ademas eres mujer, no faltaran los simpaticos besos al aire y guinos de los ninos y las desagradables miradas lascivas e incluso, en el peor de los casos, los tocamientos de los hombres.
Recordandolo despues nos reimos, pero estamos viviendo cada momento... Una de las veces que paramos en un poblado en mitad del camino para comprar agua, nos rodearon de tal forma que no podiamos ni avanzar. Nos miraban, nos sonreian, nos tocaban, nos hablablan en hindi, nos sacaban fotos con los moviles... Era como si no hubiesen visto un occidental en su vida... Agobiante, asfixiante. Toda una experiencia que nos hizo sentir como tantas otras veces en este viaje en el reality de television. Menos mal que, como en el programa, siempre hay alguien que se apiada de ti y te salva; en este caso, el dueno de una especie de hospedaje que nos dejo respirar un poco y beber agua fresca en su hall antes de volver de nuevo corriendo al coche para seguir nuestro India Expess particular.
Escribo desde Bhaktapur, un pueblecito medieval al lado de Kathmandu, sin acentos y sin mucho tiempo. Manana finaliza mi parte del viaje en Nepal. En 5 dias apenas me ha dado tiempo a rasgar la superficie del pais.
Lejos quedan esos ocho miles en los que todo el mundo piensa cuando imagina Nepal y que no hemos podido ni vislumbrar por la polucion y el monzon. Tambien quedan lejos la espiritualidad y el misticismo que otros tantos le suponen a la zona. Me marcho del pais habiendo visto paisajes increibles y construcciones impresionantes, pero sin haber podido alcanzar a comprender esta mezcolanza, a mi entender imposible, de culturas.
Templos decadentes, masificados, donde el olor de la miseria se disfraza de incienso. Quiza sea culpa de la de siempre, de esa atea que llevo dentro que es incapaz de dar gracias al cielo o a los dioses _sea Visnu, Khrisna, Bhama, Ganesh o Jahve_ mientras todo a mi alrededor se hunde...
Me llevo entonces, no la espiritualidad, sino la conciencia, la misma reflexion de cada viaje: que tengo la mejor de las vidas... Con todo, seguire buscando... Quiza encuentre a mi dios en la India...
Si este fuese mi primer viaje a un pais de los denominados 'en vias de desarrollo', lo mas probable es que hubiese entrado en shock. Por mucho que hayas visto documentales, leido libros u oido experiencias de gente que ha viajado anteriormente, el impacto al llegar a la India es brutal. El calor sofocante y el monzon hacen aun mas patente la sensacion de caos que impera en Nueva Delhi.
Quiza si se viaja con un presupuesto abultado, haya otros hoteles, otra India, distinta y mas comoda; pero si, como en mi caso, el grueso del presupuesto ha volado con los vuelos, no queda mas remedio que imbuirse en la India mas sucia y ruidosa en busca de comida y alojamiento. Y ahi llega el shock.
Tumbada sobre la cama del hotel _metida en mi sabana-saco para intentar rozar lo menos posible el colchon_ recorro la estancia con la mirada intentando comprender que hago aqui. El olor es desagradable. El nivel de limpieza, pesimo. Los ladridos de los perros se unen en la calle al bullicio y el trafico y se cuelan por una ventana que no acaba de cerrar, agitando unas cortinas sucias y deprimentes. Sobre mi cabeza un ruidoso ventilador no consigue reducir el caldeado ambiente... ¿Que hago aqui?. Ahi llega el shock... O deberia hacerlo.
Si este fuese mi primer viaje sucederia. Lo se porque ya lo he vivido _y es horrible la sensacion de miedo, de haberse equivocado, de querer volver y sentirse atrapada demasiado lejos de lo conocido_; pero no. Se que esto no es lo importante. Se que lo que esta por venir compensara con creces las incomodidades. Se que si quiero conocer el mundo sin disponer de una fortuna, esta es la unica forma. Se que, si abro mi mente y me dejo llevar, merecera la pena. Lo mejor esta siempre por venir.
Cada nuevo viaje es una oportunidad y una excusa para poner el equipo fotográfico a punto. Aunque soy un poco desastre y no lo cuido ni practico con él todo lo que debería, sí intento ir aprendiendo poco a poco e ir mejorándolo a medida que puedo. La última adquisición ha sido una bateria extra y un parasol para el objetivo.

La anterior adquisión, además del cambio de objetivo, pasando del que traía la cámara a un maravilloso 18-200 _un mundo nuevo es posible_ fue la mochila de la cámara. Y he de decir que me resultó casi más difícil decidir este punto que el propio objetivo: Mucha variedad en el mercado y un desconocimiento absoluto por mi parte de cuál sería la opción más cómoda. Tras mucha lectura en foros y un par de visitas a tiendas, me decanté por ésta de Kata:

Y el tiempo que la llevo usando me ha demostrado que no me equivoqué en mi decisión, después de todo. La trasera es muy cómoda y se adapta muy bien a la espalda. La posibilidad de variar la forma de colgarla entre mochila y bandolera da mucha libertad a la hora de cargarla durante caminatas a la espalda, o llevarla por delante para ir sacando fotos cada poco, manteniendo la cámara protegida entre cada foto.

Además de los compartimentos destinados específicamente a la cámara, dispone de un compartimento en la parte superior, perfecto para cartera, llaves, botellín de agua...

El compartimento central se divide mediante paneles unidos con velcro, como la mayoría de las bolsas de este tipo. La verdad es que cuando compré la mochila, lo que más me costó fue acostumbrarme a este sistema. Al principio no sabía muy bien cómo darle forma y me parecía que sobraba espacio por todas partes... Después, al ir añadiendo accesorios y acostumbrándome a su uso, me pareció perfecta.

Además de todos los bolsillos y huecos de la mochila, otro detalle importante que al principio pensé que no usaría pero que ya me ha resultado muy últil en un par de ocasiones, es el impermeable que trae. Aunque la bolsa es bastante resistente _y conserva muy bien la temperatura_ y para una lluvía media aguanta perfectamente sin nada, en momentos más extremos, el impermeable viene de perlas.

Y si hablo de aditamentos para la cámara, no me puedo dejar el más antiguo, que compré a la vez que la cámara... Un microdive por el que habrán pasado ya millones de fotos. Junto con una nueva tarjeta, también de 4GB que compré el año pasado en Bolivia, es el encargado de sufrir mi dedo rápido en los viajes... Cámara, objetivo, parasol, baterias, memorias, mochila... Todo preparado para el próximo!
A todo aprende uno en esta vida. También a viajar. Y hablo de viajar, no de hacer turismo ni de ir de vacaciones, sino de viajar. De ir a un lugar donde lo más importante es lo que ves, lo que conoces, lo que sientes... y no lo que descansas, ni lo que llevas, ni lo que traes de vuelta.
Y para viajar de verdad, muchas veces lo más importante es vencer los miedos y no mirar hacia atrás, ni hacia adelante; simplemente comenzar a andar y disfrutar del camino. Abrir tu mente para ver más allá de los problemas y de las incomodidades y disfrutar dejándote llevar por la sensación de sentirte viva y conocedora de quién eres y dónde estás. De la suerte que tienes. Siempre hay que tener cuidado, tener los pies en la tierra y tomas las precauciones necesarias, pero todo lo demás... está por venir.
Empecé haciendo turismo: Agencia de viajes, comodidad, planificación, pulserita... países en urnas de cristal. Todo bajo control. Después, comenzaron las rutas. Controladas. Planificadas. Sabiendo dónde duermes cada noche. Todo bajo control, con algunos retazos de realidad, algunas bocanadas de aire fresco fuera de la urna de cristal. Fueron pasando los viajes. Los años. Las experiencias. Y fui aprendiendo que no todo lo que necesitas es necesario... Quién se lo iba a decir a la reina del secador, de los modelitos para cada ocasión, del maquillaje, de las cremas... La que planificaba hasta el último detalle de cada viaje, la que no dejaba nunca nada al azar en su vida...
Tengo los vuelos. El botiquín. El pasaporte. El visado. Una mochila de 7 kilos. Una guía de viaje. La cámara de fotos. Los compañeros de viaje. Y una pregunta. ¿Quién soy en realidad? ¿La del día a día? ¿O la de los viajes?. Me gusta pensar que la última, aunque esté conmigo menos tiempo... Al menos sé que esaotra viajera deja su impronta en cada viaje, y gracias a ella, en cada regreso, aprecio un poco más lo que soy y lo que tengo; intento aprovechar mi vida, no dejar ni un sólo día sin disfrutar del camino... Y eso, creo que es viajar.
Quizá sea que me da miedo pararme a descansar y que ese sea mi último recuerdo. Quizá sea que me da pánico que de pronto mi suerte cambie y necesito aprovecharla al máximo antes de que sea demasiado tarde. Quizá sea que huyo... Que por mucho que me guste mi vida, a veces necesito ser otra muy distinta. Fijar en mi retina imágenes que nunca he visto, respirar aromas que nunca he olido, sentirme libre y expuesta, fuera de la pecera de cristal que me protege pero que me encorseta, que marca mis límites en el día a día. Que necesito sentir en la boca del estómago los nervios que preceden al comienzo, el miedo y la excitación de encontrarme con lo desconocido. Quizá sea que, aunque tenga la mejor de las vidas, necesito echarla de menos, para poder seguir viviéndola con la misma intensidad.
Una mochila. Muchos nervios. Y 20 días para aprender lo que pueda de India, de Nepal y de mi misma, en muy buena compañía... Comienza la cuenta atrás...
Poner fecha para algo en una cuadrilla como la mía, en la que cada cuál anda más liado, a veces se vuelve misión imposible. Por eso cuando ayer el típico clima vasco echó por tierra un esfuerzo titánico por juntarnos, si no a todos, sí a una buena parte de nosotros, parecía que todos los cruces de emails, llamadas y planificaciones de rutas (en realidad, tenemos un amigo, que es quien se encarga siempre de estas cosas y de tirar del grupo) no habían servido para nada. Pero hoy, aunque con un día de restraso, el tiempo ha decidido darnos una tregua y nos ha regalado un día estupendo para hacer senderismo.
Habíamos leído por Internet que el camino por el desfiladero de Delika, en el nacimiento del Nervión, era una ruta bonita y fácil, punto importante para cuadrillas como la nuestra, más habituada a la vida nocturna que a la diurna. Finalmente, no ha resultado ser tán fácil en algunos puntos, pero más por el barro provocado por la lluvía y la niebla y por nuestra excasa preparación física, que por la ruta en sí.
![senderismo por el nacimiento del nervión [haz click sobre la imagen para ver el album completo]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjgtCaLj3RW_fFg9o27BBxNZiE55rAgp9BOrnmvvbRBo70bEXXQEnWC_vMmKxvj_oDQkcjmArAojs-rrmSSYCCqD62JlTaXFNQwdL6AOCoMo_QZ5ha9XNAgHBMmtNJaD8mVm7o9Jz7r43E/s1600/NacimientoNervion1.jpg)
Con todo, en el punto de bonito, lo leído en Internet se quedaba corto. La niebla y la humedad del día no han hecho más que poner de relieve la belleza natural de todo el desfiladero.
Si tuviese que elegir, no sé cuál sería el punto por el que más me ha gustado el día... Por caminar a lo largo del río, escuchando su sonido y buscando constantemente los mejores lugares para vadearlo... Por respirar aire puro... Por sentirme activa... Por inhalar otra vez ese olor intenso y característico de la tierra mojada... Por dedicarme un rato a no tener prisa... Por volver a hacer fotos... Por disfrutar de un rato a solas, sin contaminación exterior, de los amigos...
![senderismo por el nacimiento del nervión [haz click sobre la imagen para ver el album completo]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj9pEbVZ9rAd138gxQledBSavwemtOcDXNgmoolEJZq3mPailVCiu9SciMcaoZUF_KggnlMZ23IQtmjgjhqRdKqgWPaBJAHNtY0GoJxD5eNuLnsUy2s9u1woS7XkIuN05Fezbl6jEdZJkM/s1600/NacimientoNervion2.jpg)
...se llama asun, como yo; pero mientras una trabaja como consultora informática, intenta hacer deporte dos veces por semana y se ocupa de todas esas cosas serias y aburridas de la vida diaria, la otra, esa otra que soy yo, escribe, lee, viaja, captura la vida con su cámara, juega, sueña, siempre remolonea un poco más en la cama por las mañanas y decide hacer un blog como éste...