esa otra que soy yoesa otra que soy yo

26/10/18

«india es nombre de mujer» en leioa

Un año entero rotando por estaciones de Metro Bilbao, el centro cívico Clara Campoamor de Barakaldo, la Universidad de Deusto, el Café Iruña, donde comenzó todo... «India es nombre de mujer» ha recorrido una largo camino que parecería haber llegado a su fin con la subasta en la Torre Iberdrola.

Pero no; seguimos caminando. Ahora, hasta Leioa. Enmarcada en el Día Internacional de las Mujeres Rurales que se celebra el 15 de octubre, e impulsada por el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Leioa, la exposición se repartirá en seis emplazamientos municipales, entre el 26 de octubre y el 8 de noviembre. Las ubicaciones y horarios en los que podrán visitarse los 12 paneles de gran formato que conforman la exposición son los siguientes:


Nunca soñé el recorrido que tendría este trabajo cuando decidí viajar con mi cámara a India en 2015. Sigo sorprendiéndome y emocionándome cada vez que alguien confía en el proyecto y lo expone, o me contacta para hacerse con una fotografía. Gracias a todos los que lo habéis hecho posible, y a los que todavía no conocéis «India es nombre de mujer», os esperamos en Leioa.

PD: Las fotografías continúan a la venta. Si quieres colaborar con la Fundación Vicente Ferrer y llevarte una a casa, háblame: esaotra@esaotra.es. Puedes ver todas las fotografías del proyecto en http://foto.esaotra.es/india-es-nombre-de-mujer.  

13/4/18

#24hourproject, sueño y fotografía

El 7 de abril participé, junto con un pequeño grupo de fotógrafos de Bilbao, en un evento a nivel mundial con fines solidarios, 24 Hour Project, consistente en subir una foto cada hora durante veinticuatro horas. El tema este año, además del genérico de «Documentar la realidad» se centraba en compartir «Historias de mujeres». 

Una foto cada hora durante veinticuatro horas. El reto parece sencillo. Cuando insertas esas veinticuatro horas en medio de tu vida, la cosa se complica. Trabajo, familia y fotografía son una combinación en la que siempre pierden las horas de sueño. El 24HourProject se tradujo en mi caso en 42 horas seguidas en pie, 444 fotografías en la tarjeta de memoria y una experiencia brutal en la mochila. 

Llegar a un lugar, hablar unos minutos con la persona que vas a fotografiar, elegir la ubicación adecuada, tomar unas cuantas imágenes rápidas, volcarlas de la cámara al dispositivo móvil, editarlas al vuelo y subirlas a internet, es una forma increíble de aprender de los errores: En la toma que te gusta has cortado un pie y ya no puedes repetir la foto... A la hora a la que estás fotografiando no hay luz en absoluto y las farolas sólo proyectan una tenue luz amarilla perfecta para una foto de ambiente pero terrible para un primer plano... La norma que te has autoimpuesto de hacer sólo retratos de mujeres te hace tener que desechar otras tomas casuales posiblemente mejores...

A medida que pasan las horas, el cansancio va haciendo mella y reaccionas cada vez más lentamente, te cuesta pensar en la siguiente foto, te cuesta elegir, y entonces, algo mágico sucede: Dejas de pensar y actúas por inercia. Porque sabes, porque disfrutas, porque sientes la fotografía. La técnica ya no funciona como algo pensado sino como algo aprehendido e, incapaz de concentrarte, te mueves por instinto. En ese momento, lo sabes. Sabes por qué te apuntas a retos como este. Sabes por qué haces fotos. Sabes que la felicidad está en dejarte llevar por lo que te apasiona... Yo me dejo llevar... Hasta el siguiente reto.

23:45pm, mi última fotografía del #24HourProject 2018 
Puedes ver las 24 fotografías aquí: foto.esaotra.es/24hourproject2018

Gracias a todas las mujeres que han accedido a pasar por delante de mi objetivo para este proyecto. Generosas, amables, bravas. Y visibles.

8/3/18

«Quédate con la abuela, que salgo a comprar» #8Marzo

En mi curriculum fotográfico, entre masters, módulos y talleres, hay 21 epígrafes. 21 personas que han compartido conmigo su saber. 3 han sido mujeres, el resto de autores que he tenido como referentes a lo largo de los años en el ámbito fotográfico han sido hombres.

En el ciclo de charlas que organiza la escuela donde me he formado, este trimestre hay programadas 5. Todas impartidas por hombres. El anterior trimestre fueron 6. Todos hombres también. Puedo continuar. Adelanto que hay alguna excepción, pero el patrón se repite.

Hace unos meses, en un taller de escritura le pedí al profesor que hiciera una clase específica de mujeres. Le extrañó mi petición. Nos solía traer cada día libros y escritores recomendados y los cogía sin fijarse en géneros, decía. Estoy segura de ello, como también estoy segura que hasta esa clase, por cada nombre de mujer que anotaba en mi cuaderno de apuntes, escribía al menos 5 nombres de hombre.

A lo largo de mi carrera profesional, todos mis jefes, sin excepción, han sido hombres. «¿Puedes avisar al informático? Sí, yo soy la informática» es una frase recurrente en mi trabajo. 

«Estate formal, que viene tu padre». «Llévale las zapatillas». «Vacíale el cenicero». «Quédate con la abuela, que salgo a comprar». Mi hermano jamás escuchó frases similares. Él no debía ser sumiso, ni aprender a cuidar. 

Podría seguir... No son estadísticas de periódicos, no son frases de panfleto. Es mi realidad. Convivo con ella y sólo la noto, si la cuestiono. Porque si la cuestiono, me cuestionan. Hay una dulce paz en la sumisión; quien no se mueve, no nota las cadenas. Y si no las notas, mujer, es porque todavía no te has movido.


5/2/18

colibrí [fotografía]



Cómo te contaré que hay pájaros que viven en jaulas,
que hay que pintar dentro de la raya,
escribir sin faltas,
vestir sin manchas,
levantar la mano para hablar
y guardar la fila.
Que el tiempo de jugar se acaba,
que la tierra nos dejará huérfanos a todos,
que hay quien nace y muere sin conocer el mar.
Cómo te contaré que la vida hay que tomársela en serio,
si sólo sé reír desde que estás en ella,
y nunca se me ha dado bien mentir.
[23/09/2017]




«Colibrí» es un proyecto fotográfico, y vital, que arrancó en 2010 y que aún no ha terminado. O quizá arrancó antes, cuando en la adolescente que algún día fui se gestó la idea de que sería madre pero no pariría. Demasiados niños en el mundo buscando amor. ¿Para qué dar vida a otro si podía querer a los que ya vivían y nadie quería?

Una idea romántica, y política, sobre la maternidad que me ha costado mantener, pese a mi convicción, a través de los años. Los procesos de adopción se dilatan en el tiempo hasta lo inaguantable, los relojes biológicos marcan sus tiempos sin saber de burocracias, y el peso de las dudas y de los cuestionamientos sociales empuja sin tregua para hacerte desistir. «Colibrí» habla de una maternidad diferente que cuenta lo que todas: Al final, el amor nos salva.

«Algún día te contaré que llegaste a la vez que el colibrí, y que dejó de llover.»

Cuatro fotografías del proyecto y cuatro textos, a modo de diario desordenado, serán expuestas del 12 al 15 de febrero de 2018 en la Sociedad Bilbaina, dentro de la Semana de Humanidades, organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. Toda mi emoción os espera allí, aleteando.