esa otra que soy yoesa otra que soy yo

31/3/07

un capricho [mis cosas]

Hoy he ido a la FNAC a comprar un regalo y ya de paso he aprovechado para darme un caprichito, aprovechando un 4x3 que me dieron al hacerme socia cuando me compré el VAIO.

Tengo la casa tan llena de libros que ni me da tiempo leerlos todos ni me caben en las estanterias, pero me encanta esa sensación de recorrer una libreria y dejarte llevar por los títulos más sugerentes, por el diseño de las tapas, por esa temática o ese autor que tanto te gusta... leer la contraportada, el primer párrafo y el último (algo que siempre hago para elegir un libro), oir el crujido del papel nuevo al pasar las páginas, sentir el olor a tinta... Imposible elegir sólo con uno... Lástima que haya tanto por leer y tan poco tiempo para hacerlo...

29/3/07

la inocencia perdida [poemas]

En algún lugar dentro de mí estará encerrada
esa niña que jugaba con canicas,
que soñaba ser un hada,
que pintaba con tizas de colores el cielo en el suelo
y que nunca se preocupaba por nada.

Mientras espera un rescate que tal vez no llegue,
se acurruca para resguardarse del frío entre papeles,
entre viejas hojas de periódicos
que hablan de guerras que no entiende...

Como tampoco entiende quién la separó de sus juguetes...

No sabe que fui yo quien la escondió,
quien a pesar de todo la mantiene con vida,
esperando a que llegue el día
en que pueda salir al mundo sin peligro,
a recuperar su desgastada inocencia perdida.



28/3/07

necesidad [poemas]

Volaron mil cuervos negros,
alrededor de un hada negra
que, gritando extrañas palabras,
convirtió el mar en arena,

la tierra en fango,
en lanzas las montañas,
en desolación las noches,
y en muerte las mañanas.

Todo pereció.
Excepto el hada negra
y los cuervos que la adoraban.

Pero ella no quería;
ella no era mala.
Sólo necesitaba una sonrisa
para convertirse en un hada blanca.

tiempos mejores [poemas]

Quisiera ser como los demás.
Ir ahora a dormir
y mañana seguir, como la hormiga,
trabajando para el Invierno.

Pero siento algo, incómodo,
que se lleva mi sueño.
Algo que me obliga a seguir escribiendo.

La vida ha de ser algo más.
Vive, persigue tu sueño, aprovecha el momento.

Vendrán tiempos peores, no, mejores;
carpe diem: tú puedes cambiar el cuento.

26/3/07

fecha horizonte: 5 abril [mis cosas/viajes]

Dubrovnik - Croacia Mi reloj interno está ya descontando los minutos que quedan para que llegue el momento: Me voy a Croacia. No es lo que tenía en mente cuando pensé en un cambio de aires, y no me desvía de mis planes originales, pero mientras estos se materializan, una escapadita de cinco días acompañada de buenos amigos (y algúnos desconocidos), me vale :)

25/3/07

domingo [mis cosas]

Levantarse tarde. Sin prisa. Y desayunar a las 12 un café con crema recién hecho. Si la felicidad, como se suele decir, son momentos, éste sin duda es uno de ellos.

24/3/07

equilibrio [mis cosas]

Llevo tiempo pensando en tatuarme y creo que por fin me he decidido (la imagen es un foto montaje de cómo podría ser el resultado). Quiero reflejar en mi piel el concepto de equilibrio; ese equilibrio tan necesario en mi vida y que me esfuerzo cada día por conseguir. Suena un poco estúpido, pero creo que los cuatro elementos representados en mi espalda me ayudarán un poco más a conseguirlo.
Aire
Agua
Fuego
Tierra
Equilibrio

23/3/07

contigo [poemas]

Él me da las gracias por ayudarle, sin saber que es él quien me ayuda...
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La vida continúa si tú estás a mi lado,
no importan vendavales ni tormentas,
ni las palabras hirientes,
ni que lluevan piedras.

Tan sólo tú y tu presencia.
Y yo.Yo agarrada a ella,
con las manos sangrando,
con mis últimas fuerzas.

Otra vida surgirá de esta lágrima.
Comenzaremos de nuevo a arar la tierra.
Si tú estás nada me detiene.
Juntos alcanzaremos la meta.

22/3/07

cambio de aires... [mis cosas]

Demasiado tiempo haciendo las mismas cosas, viendo las mismas caras, enfrentándose a los mismos retos... aguantando a los mismos clientes. No sé si necesito un cambio de aires... o tan sólo vacaciones. Mientras lo descubro, me preparo para las dos opciones:

17/3/07

idines [ficciones]

Ordenando papeles viejos he encontrado unos apuntes que escribí hace años con idea de convertirlos en un cuento infantil. Sería uno de esos cuentos a todo color, con dibujos hechos con pinturas pastel y una tipografía divertida... Por supuesto, nunca pasaron de ser unos apuntes arrugados en el cajón de las ideas perdidas... Bueno sí, hoy dejarán der serlo para convertirse en un post en el blog de las ideas perdidas...
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Un idin es un ser alado que vive suspendido entre el cielo y el infinito. Son pequeños y traviesos. Siempre están riendo y su voz suena como un susurro.

Los idines femeninos tienen la piel de color amarillo brillante, y los masculinos de color azul oscuro. Todos, hombres y mujeres, tienen unas pequeñas alas moradas que surgen de sus hombros, parecidas a las de una mariposa nocturna. Pueden caminar, puesto que tienen piernas _su cuerpo es parecido al de un humano en miniatura_ pero generalmente se desplazan volando.

Cuando se enfadan (esto ocurre en contadas ocasiones y su enfado nunca dura más de un minuto) nunca gritan; se quedan muy callados y de su interior emerge una intensa luz que les hace brillar como una luciérnaga.

Se alimentan de gotas de lluvia y, cuando no llueve, se acercan hasta las nubes a beber. Duermen en nidos de arco iris, en grupos de cinco.

En los días en que hay bruma es que los idines están celebrando una fiesta, porque, cuando lo hacen, comen el dulce más delicioso que existe: Algodones azules. Son parecidos a los algodones de azúcar que venden en las ferias, pero los que fabrican los idines son de color azul celeste. Son dulces, esponjosos, se deshacen nada más entrar en la boca y al hacerse, desprenden un aroma suave y un humo blanquecino que lo envuelve todo. Los hombres lo llaman bruma o niebla; los idines lo llaman lireno.

9/3/07

agua en el desierto [poemas]

Moderno Prometeo, camina sobre el agua.
La ira de un Dios que no existe descargada.
En el delirio de un solo hombre,
la locura de toda una humanidad refractada.

Querer dominar las bestias, los elementos, el tiempo
que todo lo destruye, que la Vida arrasa.
Podremos crearla de nuevo. La locura se despierta,
y despierta al deforme Moderno Prometeo.

Por amor, siempre por amor. Después llegará el odio.
Y Dios, ¿dónde está?. Se esconde.
No quiere escuchar nuestra demencia.

En busca de la Vida que él nos quita.
Quizá esto sea todo.
Y estemos buscando agua en el desierto.

7/3/07

6/3/07

carpe diem [poemas]

Hacia dónde irá mi alma cuando muera, no lo sé;
ni siquiera sé si tengo alma.
Lo único que sé es que yo estoy aquí ahora,
y que lo único que quiero es estar ahora contigo.

El mañana no me importa;
quizá mañana muera,
o quizá mañana ya no estés conmigo.

Pero ahora, aquí estás,
y yo contigo.

Beberé tu esencia hasta que se agote,
o hasta que la mía expire.

Y cuando suceda, estaré feliz,
feliz de haber sido feliz contigo.

4/3/07

resurrección [poemas]

Un cielo gris vigila desde el cielo;
la lluvia mancha mi ventana de gotas,
el eco de algún ruido de ciudad consigue traspasarlas,
a la lluvia y a mi ventana.

Pero yo en el interior
estoy ajena a todo esto.

El cielo no me ve.
La lluvia no me moja.
El ruido no me toca.

Estoy escondida en mi soledad,
amándote en silencio.
Casi inerte, suspendida en el tiempo,
esperando tu llegada y, con ella,
mi resurrección.

1/3/07

el tiempo sin ti [poemas]

En la medida de tu presencia va transcurriendo mi tiempo.
Los abrazos son las horas,
las caricias el minutero,
y con tus besos va pasando el segundero.

Sin ti, muerto se queda mi cuerpo,
como una marioneta sin hilos,
como una cometa sin aire,
como un pájaro sin cielo.

Y ya no hay, si tú te vas,
ni caricias, ni abrazos, ni besos,
ni modo de contar el tiempo;

y transcurre así, el tiempo, sin ser contado,
desgraciadamente lento y largo,
esperando de tus horas el regreso.

17/2/07

sábado de lluvia [mis cosas]

Llueve. Por fin es fin de semana, y llueve. Es Carnaval, y llueve. Había planeado salir con los amigos, que hace siglos que no quedo con ellos, y llueve... Y se está demasiado bien en casa...

La semana ha sido de las durillas. El lunes empecé un curso de Phosothop. Está genial, aprendo mucho y me divierto, pero dos horas y media todos los días después de trabajar te dejan un poco exhausto. Además, me ha tocado ir a Madrid un par de días, por culpa de uno de esos proyectos 'marrón' que aún metiendo mil horas y dejandote la piel en ellos, nunca van bien... Así que bueno, no sé si la lluvía me ha fastidiado el plan, o ha sido mi excusa perfecta para quedarme en casa calentita, ver una peli, hacer una buena cena y reponer fuerzas.

11/2/07

seguir viviendo sin ti... [poemas]

La pena tiene mil formas y ninguna.

Llega a veces de puntillas y se clava como una daga en mi espalda.

Otras va caminado con paso firme por mi cuerpo,
hasta llegar a mi garganta,
y allí se queda, dejándome si aire,
ahogando mis palabras.

Y a veces, no sé muy bien cómo llega ni a dónde se agarra,
pero la siento dentro, bien sujeta a mis entrañas.

Y camino, y hablo, y como, y hasta sonrio y duermo,
pero ella me acompaña hasta mi cama,
y no se va, y no me deja, resiste siempre mis patadas.

Y todo se me viene encima, y se vuelve demasiado grande mi casa,
y yo, pequeña, diminuta, escondida entre las sábanas;
pérdida sin entender nada...
por qué se tuvo que ir,
dónde estará ahora,
quién secará sus lágrimas...

Y la pena, la pena, ocupando ya toda mi garganta.

Pero él llega, siempre llega,
con su mirada tranquila y su voz en calma.
Y me voy haciendo grande de nuevo entre sus brazos,
y la pena no se va, pero se calma.

Elige entonces la pena otra de sus formas,
la melancolía,
y transforma en poemas mi alma.

[No creo que nunca leas esto, ni llegues a saber cuánto te echo de menos]

9/2/07

un mundo que merezca la pena ver [ficciones]

Se despertó desorientado. Había luz en la habitación, pero sus ojos no conseguían enfocar con nitidez. Por un instante creyó ver algo que pasaba velozmente frente a él. Una mancha negra, un borrón que se movía de un lado al otro sin parar, sin dejarle tiempo para verlo. Parpadeó. Otra vez. Otra. Cerró los ojos con fuerza. Y entonces su mente discernió por fin el sonido que llevaba un rato sonando en sus oídos y que no lo lograba entender... Puedes hacerlo. Sólo dale tiempo. Tienes que acostumbrarte a la luz.

Era verdad; después de otro par de intentos, el pequeño trozo de espejo que aquel matasanos de bata sucia sostenía en su mano le devolvió el reflejo de unos ojos enrojecidos que por primera vez en 38 años conseguían ver a su dueño.

Le matarían tan pronto como le capturaran, pero sin duda ver el mundo real, su yo real, aunque fuese por poco tiempo, habría merecido la pena... Y quizá, quién sabe, si unos cuanto más se decidiesen... quizá podrían cambiar las cosas... volver a construir un mundo que mereciese la pena ver... en el que nadie más estuviese condenado a la oscuridad de nuevo...

8/2/07

es curioso... [mis cosas]

... primero no quieres hacerlo, después lo haces... pero sólo por probar; y al final acabas enganchada, pensando cada día qué escribirás, si alguien te leerá, qué habrán escrito los demás...

31/1/07

nuestro refugio [poemas]

La lluvía dibujando imposibles en el suelo.
Otro Invierno.
El frío que no llega hasta éste, mi refugio.
El tuyo.
El que tu y yo construimos.
El que ni la tormenta ni el tiempo destruyeron.

Aquí se respira Primavera
aunque fuera sople el viento.
Porque el tiempo se detuvo
en torno nuestro,
girando alrededor de nuestros cuerpos unidos,
sin tocarnos,
sin hacer mella alguna en ellos.

Y ahora miro mis manos
y veo pliegues que entonces no existían.
Ahora el espejo me devuelve una imagen
que tampoco es la que era.

Pero me reconozco cuando me miro
a través de tus ojos,
en el refugio del que el camino
sólo nosotros conocemos.

30/1/07

dicen que les dijeron que vieron [poemas]

Me gusta la gente que me juzga por lo que ve,
que me ama o me odia por mis acciones,
por mis palabras y por mis silencios,
que sabe cuándo debe preguntar
y cuando callar,
que sabe guardar un secreto.
La gente que me conoce de verdad por lo que soy,
no porque escucharon un cuento,
no porque ‘dicen que les dijeron que vieron’.

Siempre es así.
Encontrar gente y perderla.
Ahogar los sentimientos.
El desencanto
de querer hacer ver
y conseguir sólo resentimiento;
de querer reir, soñar,
vivir _que queda poco_
y estar sola en mitad del desierto.

samantha wailer [ficciones]

Samantha, la persona
Como un bisturí. Fría, cortante y precisa. Sus ojos, negros, pequeños, penetrantes, enmarcados por unas cejas finas y casi siempre arqueadas y resguardados por unas pestañas espesas, más negras aún que sus ojos, parecen, cuando se detienen en algo _sea un objeto o una persona_, querer penetrar en su interior para observar su funcionamiento.

Tendría un cuerpo bonito, firme y bien moldeado por el ejercicio, si lo enseñara, pero a través de su austera ropa, un poco más masculina, un poco más holgada de lo que debería _siempre pantalones oscuros, grises o negros, y camisas blancas perfectamente planchadas_, apenas se distingue la silueta de una mujer.

Inteligente, educada, parca en palabras, disciplinada y un tanto tozuda en ocasiones, parece estar constantemente analizándolo todo. La Psicología es para ella un verdadero refugio, con el que intentar explicar todo lo que le preocupa, todo lo que no entiende.

Samantha, la psicóloga
De nuevo, el bisturí. Su sensación en la mano, frío, metálico, diseccionando con pulso firme, como a una rana en un laboratorio de ciencias, el cerebro humano. No hay lugar a error. Frontal, temporal, occipital... Conoce _ o cree conocer_ cada zona, cada recoveco de la mente como la palma de su mano.

Para ella, todo es una cuestión de impulsos eléctricos y reacciones químicas. Se ríe de los que se creen artistas, proclamando el desarrollo de su irracional hemisferio izquierdo. Se sorprenderían al saber que todo lo que ellos creen que es pasión, arte, que su explosión de creatividad no es más que el efecto lógico de una reacción en su cerebro. Todo tiene una explicación racional. Ha consagrado su vida a entenderlo.

Samantha, la neurótica
El cuaderno donde toma sus notas frente a ella, a un palmo del borde inferior de la mesa. A su derecha, la pluma, el bolígrafo y el lapicero, perfectamente alineados, paralelos al cuaderno. En la parte derecha del escritorio una bandeja grande con hojas y a su lado, una un poco más pequeña, con un taco de cuartillas en las que tomar notas, todo milimétricamente colocado.

Cuando se levanta de su escritorio, mete el cuaderno en el cajón que éste tiene en su parte derecha, perfectamente dispuesto sobre otros dos cuadernos, y coloca la silla, dejándola alineada con el escritorio.

Ni una sola mota de polvo, ni una sola cosa fuera de su sitio. De eso se encarga ella misma cada mañana. Con su sueldo, podría contratar a alguien para que se ocupase de la limpieza, pero no podría soportar que nadie tocase sus cosas, que las moviera de lugar.

Así, cada mañana, justo después del ejercicio y la ducha, que le ocupan 50 minutos, Sam dedica todos los días 1 hora y 10 minutos exactos a ordenar y limpiar su piso y el despacho, ubicado en éste, en el que pasa consulta. A las 9 de la mañana tiene todo dispuesto para empezar con su jornada de trabajo.

Samantha, la escéptica
Todo tiene una explicación racional. Ese ha sido siempre el gran dogma de Sam. Y sin embargo, desde aquel día, desde aquella noche, sigue despertándose asustada en medio de la oscuridad, creyendo estar todavía en aquel sanatorio.

Aunque se repite a sí misma una y otra vez que aquello no pudo suceder y que seguramente alguien les suministró algún tipo de droga durante la cena que les hizo alucinar, las pesadillas, el miedo _aunque nunca lo reconocería_ vuelven a ella cada vez que intenta conciliar el sueño.

Pero el miedo desaparecerá, está segura, cuando descubra por fin qué es lo que sucedió aquella noche...

sara de allende [ficciones]

Diminutos hombrecillos encarnados danzan gritando mi nombre. Pequeños salvajes que se apoderan de mi mente. Bailan a mi alrededor mientras ríen. Parecen burlarse de mi inexpresivo cuerpo. Sus gritos se introducen en mis oídos como una gran mancha roja que se hace dueña de mi indefenso cerebro. Ya están dentro, mientras el pitido de sus voces se hace cada vez más intenso.

Cada noche. Como cada noche mi mente lucha para retener a esos infames monstruos; hijos del fuego, portadores de la eterna llama en la que se va consumiendo día a día mi alma. Un grito en la oscuridad de la noche. Pánico. Sudor. Desesperación. Sola. Sara de Allende. Como siempre, sola. Mi efímero destino. ¿Quién querría compartir la noche conmigo, pobre tullida deforme, incapaz de controlar sus propias pesadillas?...

cuando el viento se aburrió [ficciones]

Hubo en tiempo, cuando el hombre aún no existía, en el que la Tierra era como una inmensa canica. Sí, ahora la Tierra sigue siendo redonda, pero, en aquel tiempo, además de redonda, la Tierra era lisa.
Lisa como una canica; pero en vez de estar hecha de cristal de colores estaba hecha de tierra.
Nadas más; ni árboles, ni montañas, ni casas, ni hombres para construirlas. Sólo tierra. Y, alrededor de esa enorme bola de tierra, estaba el cielo. Inmenso, de color azul muy claro, sin una sola nube. Como un gigantesco lienzo pintado de azul.

Y allí, en aquel cielo azul sin una sola nube, vivía el viento; pero vivía muy aburrido, ya que no tenía nadie con quien jugar. En aquella inmensidad el viento se sentía muy solo.
Al principio, se había entretenido un poco jugando a intentar mover, soplando con todas sus fuerzas, aquella pelota tonta que parecía no servir para nada. Pero la pelota no se movía. Por mucho que el viento soplase, no conseguía moverla de tan grande que era. Así que dejó de intentarlo, porque además de que no era muy divertido, pues se cansaba mucho, se dio cuenta de que era imposible.

Por eso, un día en el que ya había hecho tres o cuatro veces lo que solía hacer para intentar divertirse – correr todo lo rápido que podía, silbar todas las canciones que sabía e incluso inventar alguna nueva – y aún así no lo conseguía, el viento comenzó a llorar.
Lloraba porque quería un amigo; no podía soportar estar solo por más tiempo. Pero ¿qué podía hacer?. Había dado muchas vueltas a la Tierra, intentando encontrar algo con lo que entretenerse, pero no había encontrado nada.
Por eso lloró. Lloró tanto que las lágrimas comenzaron a resbalar sobre él y a caer directamente sobre la Tierra.
Y siguió llorando el viento durante tres días y tres noches; transcurridas las cuales, cansado ya de tanto llorar, el viento secó sus lágrimas y miró a su alrededor. Y se quedó fascinado con lo que vio.

La Tierra, esa enorme canica, esa gigantesca bola, esa pelota tonta que parecía no servir para nada, había cambiado. Ya no era una gran superficie lisa hecha solamente de tierra, ahora estaba cubierta de... hierba. Como una mullida alfombra verde, la hierba cubría todo lo que antes era tierra.
Y, al acercarse más, el viento se dio cuenta de que no sólo era la hierba la que había nacido de la tierra, sino que también comenzaban a asomar, entre las pinceladas verdes, pequeñas florecillas de pétalos blancos y corazón de oro. _¿Cómo os llamáis?_ Preguntó el viento. _Margaritas_ dijeron todas las flores al unísono. Margaritas, margaritas... El viento sopló fuerte, muy fuerte, llevando las voces de las flores alrededor del mundo. Margaritas. El viento había encontrado alguien con quien jugar.

Jugaban todos los días y reían juntos; primero solos y, con el tiempo, con millones de nuevos amigos que fueron surgiendo, como por arte de magia, de la Tierra: Más flores, muchas más –delicadas como las rosas, o alegres como las campanillas-, árboles -que al principio eran pequeños y débiles y se convertían luego en verdaderos gigantes-, riachuelos -siempre con su risa fresca-, mariposas –que acompañaban al viento en sus carreras-, mariquitas, hormigas...

Tantos amigos como nunca el viento hubiese podido imaginar.

28/1/07

válvula de escape [poemas]

Un hombre golpea a su perro en el parque.
No quiere venir”... Y lo golpea.
Y la ira se desata en su vientre.
Yo los veo al pasar
y lloro, sin detenerme.
Algo se desata también en mí,
algo se muere.

Otro hombre, en otro parque, golpea a una mujer.
“No quiere amarme”... Y la golpea, muy fuerte.
La locura se une a la ira en los ojos de ese hombre.
Un día después lo leo en los diarios.
No los veo,
pero recuerdo al hombre y a su perro,
y lloro, sin detenerme.
Otra parte de mí perece,
y sigo avanzando,
sin saber hacia dónde.

Una mujer sin ojos,
un bebe con la cabeza hundida,
un hombre con un cuchillo,
la barbarie.

Guerras. Entre países, entre hombres.
Y medio yo muriendo
y mi otra mitad tirando del fiambre.
Y las lágrimas y mis poemas
_ de temas sucios, podridos, deplorables _
como única válvula de escape.