esa otra que soy yoesa otra que soy yo

27/4/11

seguiré caminando [mis cosas / viajes]

Caminar. Un plan sencillo. Recorrer los mismos caminos que han recorrido durante años, durante siglos, peregrinos venidos de unos y otros lugares, con unos u otros objetivos. Caminar, siguiendo, o más bien encontrando, tu propio objetivo. Cuando decidí que quería hacer el Camino de Santiago, o mejor dicho parte de él por cuestiones de tiempo, no lo pensé demasiado. Simplemente un plan más con amigos a los que nunca puedo ni quiero decir que no (por algo he compartido con ellos algunos de los momentos más importantes y decisivos de mi vida, aquí, aquí o aquí, por ejemplo). Disfrutar de tiempo con ellos y poner a prueba mi propio estado físico, comprobar si las horas de gimnasio estaban sirviendo para algo... No buscaba nada más en principio. Según avanzan los años, tomo las decisiones de este tipo más deprisa, para evitar que la comodidad, la rutina o el miedo tomen la decisión por mi antes.

Y así comencé a caminar. No han sido muchos kilómetros ni muchos días, pero han sido los suficientes no sólo para compartir risas, confidencias y momentos de silencio en compañía irrepetibles, sino para pasar tiempo a solas, enfrentándome a esaotra que se esconde entre mi corazón, mi mente y mis entrañas, y que sabe siempre golpearme donde más me duele y ponerme siempre al límite de mi propia paciencia. Me ha dado tiempo a pensar, a recordar, a soñar, pero sobre todo a dejar por fin la mente en blanco, algo tan sencillo y que sin embargo este ritmo frenético que he dejado que se meta en mi vida no me suele permitir hacer.

No ha sido revelador. No me he encontrado. No he encontrado a Dios. Ni el sentido de la vida. Ni me he perdonado a mi misma. Ni he hecho una lista de cosas que debo hacer antes de morir. Sólo he pasado tiempo a solas conmigo misma y he conseguido sobrevivir. Mi cuerpo ha respondido: No hay agujetas. No hay ampollas. No hay dolor. Mi mente, también. Ese ha sido mi camino. Muchas imágenes grabadas en mi retina _el compañerismo en el camino, el afán de superación, las risas nocturnas en los albergues, las quejas compartidas por el agua fría..._ y muchas sensaciones _el olor del bosque, el sonido de mi respiración, el sol entre los árboles, la lluvía en el asfalto..._ marcadas a fuego en mi alma. Y el balance, si tengo que hacer alguno, lo tomo prestado de una muy buena amiga: "Seguiré caminando".


camino de santiago [haz click sobre la imagen para ver el album completo]
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17/4/11

I maratón fotográfico el correo santurtzi 2011 [mis cosas / fotografía]

Resulta que en noviembre de 2010 me apunté a un maratón fotográfico. Y resulta que me lo pasé tan bien, que cuando han organizado otro igual en Santurtzi, allí estaba yo. Me gustaron más las fotos que conseguí en el de Barakaldo, pero en éste como en aquel, disfruté tanto del paseo, de las risas con los amigos, del sol, de esos momentos de concentración mirando a través del visor, que lo menos importante, fueron las fotos.

mirando al mar · ojo de buey

Fotos de Asuntzi I Maratón Fotográfico de Santurtzi 2011

Mi madre, con dos de sus hermanos, viendo una de mis fotos, que fue seleccionada para la exposición del maratón fotográfico de Barakaldo. Ese fue mi premio:
exposición en clara campoamor

3/4/11

los puntos cardinales de tu ombligo [poemas]

Y de pronto el Sol alegrándote los días,
y tú empeñada en seguir invernando en tu invierno;
y de pronto su mano estendida
ofreciéndote no caminar más a la deriva,
y tú perdida, corriendo,
buscando la forma de escapar de ti misma.

Se te escapan los días
como palabras no dichas;
se te mueren las noches
como sueños soñados demasiado deprisa.

Se te agolpan a veces demasiado dentro las caricias,
se te llenan los brazos de abrazos que no terminan,
se te colapsan los ojos de miradas que no enfocan,
se te atascan en los pulmones gemidos ahogados por la rutina.

Y das vueltas,
y rodeos,
y te pierdes y te encuentras,
en las cuatro esquinas de la cama,
en las cuatro paredes de la casa,
en los cuatro límites del mundo.
Norte, Sur, Este, Oeste,
buscar y encontrar el camino,
siguiendo la brújula que marca
los puntos cardinales de tu ombligo.

1/4/11

la versión de mudito [ficciones]

Se sentaron uno a cada lado de la mesa. En silencio. Sin mirarse. El proceso fue rápido. Los abogados hicieron todo por ellos. Un par de firmas. Dos miradas ausentes. Cuando salieron, los 7 estábamos esperando. 4 se fueron con ella. 2 con él. Yo me quedé solo, incapaz de decidir, viendo cómo se alejaban y cómo se rompía el grupo que siempre fuimos.

29/3/11

under pressure [poemas]

Sigue. Dale. Golpea.
Más fuerte.
Más alto.
Grita.
Si el mundo te empuja y caes,
no te des por vencida.
Sacúdete el polvo,
aprieta los dientes,
sonríe a la desdicha.
Deja atrás el pasado.
Olvida.
Construye. Avanza. Camina.
Piensa en ti
y en los demás,
en los de abajo,
en los de arriba.
Reflexiona. Aprende. Crece.
Da las gracias.
Aprovecha tu vida.
Respira... Por un momento... Sólo respira.

22/3/11

una y otra vez [poemas]

Volver.
Cíclicamente.
Obsesivamente.
Compulsivamente.
Una y otra vez.
Al recuerdo de tu piel.

No poder.
Por más que quiera.
Por más que mienta.
Por más que lo intente.
Una y otra vez.
Olvidar que tú sacias mi sed.

Desear.
Querer.
Aquí y ahora.
Ahora y siempre.
Una y otra vez.
Sentir tu calidez.

21/3/11

el molde de mi cuerpo [poemas]

Regalo de carne y de alma,
no he venido hoy
a ofrecerte mis palabras.
He venido a buscarte y a saciarte,
a encontrarte a ti en mi gozo;
a provocar ese momento
en el que sonríes con los ojos
y hablas con las manos;
ese momento en el que nada existe
salvo el calor y nosotros.
He venido a ser
la otra mitad de una historia
escrita en tu piel con mis dedos.
He venido a que seas,
si tú quieres,
el molde de mi cuerpo.

4/3/11

una mirada tuya [poemas]

Esa mirada de reojo al pasar.
Esas ganas de que no haya nada más.
De que todo cese,
excepto tu voz
susurrada en mi oído.
De que todo cambie,
excepto tu lengua
explorando mi ombligo.
De que todo desaparezca,
excepto tu boca,
calmando mi sed.
De que todo permanezca,
excepto nosotros
saltando al vacío.

17/2/11

el huracán (III) [mis cosas]

Personas que querrías, que necesitarías, tener cerca y no son más que una foto espiada a escondidas. Caras que deberían resultarte familiares, y que cada vez se te antojan más irreales, más lejanas. Distancia que no se mide en kilómetros, sino en lágrimas. Las que derramas y las otras, las peores, las que se te van quedando dentro, cuando aprietas los dientes, cierras los puños y te escondes tras esa máscara de indiferencia e ironía que se empieza a confundir ya con tu cara.

Lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Y más fuerte te ha hecho cada lágrima que te has tragado, cada palabra que te has callado, cada abrazo que no has dado. Y así sigues, con toda tu fuerza, con tu supuesta indiferencia, con tu ironía y con tu máscara, espiando fotos y tragando lágrimas.

7/2/11

mientras llegas [poemas]

Hay días que te espero, ansiosa, con nervios.
Otros, en cambio, sólo sonrío
encerrada en mi misma;
cuando nadie me ve,
te dedico mis sueños.
Y mientras tanto,
esté inquieto o en calma mi centro,
mi reflejo es siempre igual,
imperturbable en apariencia,
aplazando crecer, tomar decisiones,
aplazando incluso pensar demasiado en ello...
Porque no soy fuerte
y si lo pienso mucho,
me duele demasiado tu recuerdo.
Un recuerdo que no existe y aún así guardo muy dentro.

¿Se puede echar de menos a alguien que no conoces?
¿Podemos recordar aquello que aún no ha sucedido?

4/2/11

ganas de ti [poemas]

Tengo ganas.
De amarte sin prisa,
lejos del cansancio,
de escalar por tus piernas
y descender por tu ombligo,
de besar tu intimidad,
y abrazar tus secretos escondidos.

Tengo ganas.
De que tengas ganas
de descubrir lo que tengo
para ti escondido,
de que desciendas a mi infierno
y vueles a mi cielo
en el mismo momento.

Tengo ganas.
De vibrar,
de emborracharme de ti,
de ser tu alimento,
de sentir ese sueño
_húmedo, febril, intenso_
que nos detiene en el tiempo.

30/1/11

si no hubiese un contigo [poemas]

Nos encontraremos al final del día,
saborearemos juntos la rutina,
justo antes de romperla
inventando cada noche una historia nueva
entre las sábanas,
en la cocina,
en la bañera.
En cualquier rincón que nos recuerde
que estamos solos y a salvo,
que hasta aquí no llega la tormenta,
que el mundo se duele a veces,
que caen países,
que estallan guerras,
que se pierden a veces los amigos,
que se mueren los seres queridos,
que la vida siempre aprieta un poco más,
que sería insoportable si no hubiese un contigo.

27/1/11

liberación [ficciones]

Sintió frío, de pronto. Como una autómata, se dirigió al teléfono. El auricular también quedó manchado de sangre cuando colgó. Tras la llamada, se sentó de nuevo junto a su cuerpo inerte.

26/1/11

días que se agotan [poemas]

Días que se agotan
entre facturas y cafeteras.
Maquillaje para maquillar ojeras;
agua caliente para calentar conciencias.

Días que se agotan
sin tiempo para ser sentidos.
Prisas vestidas de traje y corbata;
tacones resonando con fuerza contra la acera.

Días que se agotan
cargados de problemas de primer mundo;
que se agotan y me agotan,
que me hacen olvidar mi esencia.

Y de pronto tu mano en mi cadera,
bajando suavemente entre mis piernas,
tus palabras prometiendo besos;
tu paz en medio de mi guerra.

Se agota el día y yo me agoto en tu esencia.
Y llega de pronto el equilibrio.
Se nivela mi balanza. Cesa la tormenta.

14/1/11

mi espejo [poemas]

Por esa mirada que me hace bonita,
por esos labios que me susurran palabras prohibidas,
por todo lo que ves cuando me miras,
por lo que me dices, y por lo que callas,
aunque me lo cuenten tus pupilas.

Porque tus manos encuentran siempre
el camino a mi deseo;
porque sabes encontrar en la oscuridad
el límite de mi cuerpo.

Porque siempre me reflejas
más de lo que cuenta mi espejo;
porque siempre me devuelves
mucho más de lo que entrego.

No te amo sólo por lo que eres y por lo que no;
te amo por lo que provocas que sea yo.

9/1/11

mis treinta [mis cosas]

Éste es el año. Ha comenzado la cuenta atrás. Por más que intentes aplicar aquello de que las cosas tienen la importancia que les das, la sientes. La presión. Esa que imponen las convenciones establecidas. La que marca la mirada de tu madre cuando te ve, tras otro fin de semana desaparecida. La que te lanzan con sus indirectas los que ya llegaron a ese punto donde tú no quieres llegar aún, cuando te maquillas de nuevo para salir de fiesta. La que te recuerda tu nevera cargada de cervezas, bombones con licor y yogures caducados. La presión que vive latente en tu propio interior, ese reloj que intentas ignorar pero que martillea con su tic-tac insistentemente en tu cabeza, en tu vientre...

El futuro llamando a tu puerta. Y tú bailando tu último tango en París, quemando tus últimos cartuchos, viviendo con los pies a dos palmos del suelo, con la cabeza llena de pájaros y el alma llena de recuerdos... Éste es el año. Comienza una nueva década. La de sentar la cabeza. Toda esa presión te lo recuerda. Pero ya has vivido esto antes. Puedes seguir ignorando la presión un poco más, aunque te pillen tus treinta...

1/1/11

medianoche [ficciones]

Cuando llegó a la sala de espera, estaba casi vacía. Las 3 ó 4 personas que esperaban allí dirigieron sus cansadas miradas hacia ella por un momento para volver enseguida a dirigirlas a algún punto indeterminado del infinito, como si quisiesen ver más allá de las paredes de aquel hospital.

Tan pronto como la enfermera aparcó en un rincón su silla de ruedas y la dejó sola, el frío del silencio la rodeó y la sensación de vértigo, de estar en el sitio equivocado, se hizo más patente. Más dolorosa. A pesar de los calmantes que le habían inyectado en la ambulancia, un intenso dolor le recorría la espalda, tenía las piernas adormiladas, y el collarín que le habían colocado le molestaba en el cuello. En su mente, se acercaba a aquella curva una y otra vez. Y una y otra vez perdía el control de su moto... La estaban esperando... Aquello no podía estar pasando.

De pronto, el sonido del televisor la hizo reaccionar. Un enfermero, divertido, ajeno a lo que sucedía en aquella sala de espera, subía el volumen del aparato, haciendo caso omiso del cartel que rezaba justo debajo ‘silencio’. La hora estaba llegando. Ella sabía que era sólo una noche más, que tendrían mucho que celebrar a partir de entonces. Sabía que había tenido suerte. Sabía que no tenía que llorar… Pero faltaban sólo dos minutos y estaba allí, sola, perdida en ese angustioso silencio que ni el histriónico sonido del televisor conseguía disipar… Un minuto… Tan cerca y tan lejos de casa…

Cuando llegó a la sala de espera, estaba casi vacía. Recorrió con su mirada las caras que se volvieron perezosas hacia él. Su mirada se iluminó cuando se encontró con la de ella.

Mientras se besaban, a ella el collarín le seguía haciendo daño en el cuello, tenía las piernas adormiladas, y un intenso dolor le recorría la espalda. Pero él estaba allí. Cuando la aguja del reloj señaló la medianoche, entraron juntos en el nuevo año. Y todo lo demás, dejó de tener importancia.

26/12/10

el peso del tiempo [mis cosas]

Otro año que se agota. Toca hacer balance. Y no puedo. Me pesan demasiado los recuerdos. Todo lo que somos es lo que hemos vivido. Cada decisión que hemos tomado. Cada camino que hemos seguido. Es difícil mirar a tu pasado frente a frente y no juzgar, no caer en la tentación de querer cambiarlo en algunos casos o de desear volver a él en otros, aún sabiendo que sólo es una versión idealizada de tu mente.

Hay que coger fuerzas en esos casos para huir de ese 'cualquier tiempo pasado fue mejor', para no abandonarse a la melancolía de pensar en los que ya no están o los que están lejos, y seguir mirando al futuro por los que todavía luchan a tu lado en la trinchera. Y hay que ser fuerte en los otros, para no torturarse por las decisiones incorrectas, por las palabras no dichas, por los olvidos, por las peleas...

Puedo recordar Perú y los niños que dejé atrás con su vida y su tragedia... Puedo recordar Bolivia... Puedo recordar el viaje que no hice a Marruecos y que se convirtió en otro a India y Nepal... Puedo recordarla a ella, que decidió tener otra vida... O a él, que no pudo tenerla... Puedo recordar cada paso que he dado en la dirección correcta... Y cada paso que me ha alejado del camino...

Me pesan demasiado los recuerdos. No haré balance. O tal vez ya lo haya hecho. Soy y estoy, por cada instante que he vivido. Y seguiré viviendo con todas mis fuerzas, aunque cada año me pese un poco más el tiempo, aunque tenga que andar y desandar el camino...

14/12/10

extraños [mis cosas]

Ayer, de camino a una reunión de trabajo, vi cómo un hombre se caía en la calle. Por instinto, corrí hacia él. Como había bastante distancia entre los dos, mientras me acercaba me dio tiempo a pensar qué haría cuando llegase hasta él... Estaba tendido boca-abajo, ¿intentaría girarle?, ¿levantarle?... Pasaron sólo segundos, pero en ese tiempo me asaltó el miedo. Ese miedo infranqueable que separa a dos extraños; ese miedo que nos envuelve en una burbuja imaginaria que no se traspasa... Tu espacio. Mi espacio. Los extraños no entran en mi círculo.

Justo cuando llegué hasta él, que seguía tendido en el suelo, bajo la lluvía, otro hombre llegó también corriendo. Lo rodeó con sus brazos, lo giró, le preguntó cómo estaba. Yo miraba atenta, cerca pero lejos, dentro de mi burbuja. El hombre parecía aturdido, perdido... Mientras el otro hombre le ayudaba a incorporarse, yo me encargaba de coger su maletín, de llamar a una ambulancia, de gestionar el miedo... Ayudando desde dentro de mi burbuja.

Cuando la ambulancia se lo llevó y me despedí del otro hombre, el que lo había levantado y el que le había hablado muy cerquita y con mucho tacto hasta que vinieron los sanitarios, le di las gracias. El hombre me miró perplejo y preguntó por qué, si nada tenía que ver yo con el otro hombre, le daba las gracias. Le dije que se las daba por ser así, porque si algún día me sucedía algo similar estando sola, me gustaría que me encontrase alguien como él. Sonrió y nos despedimos.

Lo que no le dije es que ese gracias se lo daba también por lo que había hecho por mi, sin saberlo: Recordarme que, a pesar de los telediarios, existe la bondad en el mundo... Recordarme que todavía hay quien traspasa sus burbujas... Recordarme mis propios recuerdos... Recordarme que un extraño puede salvarte.

7/12/10

el tiempo que nos queda [poemas]

Somos un ejército de dos soldados contra el viento,
contra el tiempo que nos queda y que nos mata
por cada segundo que perdemos en no celebrarnos.

Soldado, lucha conmigo.
Apaga tu pena,
descorcha otra mañana,
bébeme la boca
y olvidemos juntos
que pronto no quedará nada.

Soldado, lucha conmigo.
Por ti. Por mí. Por lo que somos.
Por lo que seremos. Por lo que fuimos.

Soldado, se valiente,
aprovecha tu suerte,
mira al futuro frente a frente.

Vive la vida, que no hay otra,
que no somos otra cosa
que el tiempo que nos separa de la muerte.

24/11/10

the show must go on [poemas]

Quiero regalarte alegrías cada mañana,
hacerte sonreír, evadirte de tus problemas,
borrar de tu frente las preocupaciones y las dudas,
y dejar que sólo entre el sol en nuestra cueva.

Quiero bastarte,
y no te alcanzo...
Y al fin me convierto yo también
en uno más de tus problemas.

Gira la vida en torno nuestro,
con sus desdichas,
con sus miserias,
con su cansancio
y con su pena.

Y nos alcanza, nos aprieta,
nos tortura, nos golpea.
Y la sonrisa es sólo maquillaje.
Y lloramos en silencio tras acabar la fiesta.

Pero seré feliz mientras lloremos juntos,
y seré para ti la paz tras la tormenta.

Te regalaré sonrisas cada mañana.
Si tú quieres,
encontraremos juntos, como siempre hacemos,
el camino entre la niebla.

23/11/10

don´t forget 1972 [ficciones]

Después llegaron todos los premios. Su vida pasó de pronto a estar al otro lado de la cámara, ese otro lado en el que no se sentía tan cómodo. Pero no supo cómo detener el destello de los flashes. El mundo entero aplaudía su foto. Su nombre estaría escrito ya por siempre en las páginas de la Historia... Y sin embargo, él cambiaría todo lo que era por que la Historia lo olvidase, por poder olvidar él mismo, por no ser él el que tuvo la suerte de estar en el lugar preciso en el instante preciso. Gracias a él y aquella instantánea la verdad corrió libre. Pero ahora... Ahora, cada noche, la instantánea volvía a cobrar vida en su cabeza. Tanto tiempo después...

18/11/10

pastillas contra el dolor ajeno [mis cosas]

Derrotada. Arrastro los pies a la salida del trabajo. Avanzo mirando sin ver cómo la lluvía rebota contra el suelo. Como una mala copia de mi misma. Sólo alguien que camina sobre mis tacones y bajo mi abrigo, que pregunta, y responde, y mira, y sonrie, y respira... y se siente agotada, frustada, vacía... Ese alguien que se me parece pero que no soy yo, sigue andando por inercia, por intuición, por instinto, porque en el fondo sabe que hay que seguir en movimiento...

Veo la luz verde de una farmacia. Decidido recurrir una vez más a la química. Y entro derrotada, arrastrando los pies, mirando al suelo, con mi pena. Y pido caramelos para el primer mundo. Placebo que me ayude a salir de mi agujero. Se lo pido a la dependienta ofreciéndole mi mejor máscara, la que tiene dibujada mi mayor sonrisa, como si eso de los aportes vitamínicos, los ansiolíticos o el ginseng no fueran conmigo...



Mientras ella busca mi felicidad en capsulas, yo recorro el mostrador con ojos cansados. Y lo veo. Una caja roja. Un logotipo conocido. Médicos sin fronteras. Pastillas contra el dolor ajeno. 1 euro. Mi mente se pone en funcionamiento. Me vienen a la memoria imágenes de Berlanga en sus últimos años, colaborando con una campaña a la que no terminé de prestar atención... Me acerco, cojo una caja, la miro, la leo y me estremezco al tiempo que la farmaceútica llega con mis pastillas. _Me llevo también esto_.




Llego a casa y saco las dos cajas de la bolsa. Me quedo con esa pequeña caja roja, saco el prospecto, lo leo. Y una vez más me estremezco. Una sonrisa se dibuja bajo mi máscara por primera vez en el día. Me rio de lo buena que es la campaña. Me rio de lo estúpida que soy. Me rio de vergüenza por haber llorado. Me rio por la otra caja que he sacado de la bolsa. Me rio por no llorar... otra vez. En esta ocasión por sentirme culpable de mi propia pena. Por participar en esta epidemia que parece recorrer nuestro acomodado primer mundo, en el que tenemos todo lo que necesitamos para sonreir, y aún así, lloramos. Amargamente.






Tenemos problemas... Claro que los tenemos... Nuestro dolor es real. Perdemos amigos, vemos morir a seres queridos, hacemos renuncias, nos dedicamos a trabajos que no nos llenan... No necesitamos medicinas... Necesitamos... Equilibrio. Perspectiva. Conciencia. Empatía. Para poder llorar nuestros pequeños dramas y seguir adelante. Para no olvidarnos de los otros, de los grandes dramas, de los reales, de los que de verdad son importantes. Quizá... Quizá si pensamos más en el dolor ajeno, se nos olvide de pronto el nuestro...



El anuncio: Luis García Berlanga - MSF Pastillas contra el dolor ajeno
La web:
Pastillas contra el dolor ajeno - Médicos sin fronteras

16/11/10

encerrada [ficciones]

La lluvia caía a intervalos. Cada vez que decidía vencer la pereza y salir a la calle, la lluvia volvía a arremeter con fuerza contra los cristales, frustrando cualquier plan de huída. Sucedía un día tras otro. Ya no recordaba desde cuándo. Estaba resultando demasiado largo aquel invierno.

De pronto una mañana, cuando abrió los ojos, el sol la estaba esperando. Resuelta, saltó de la cama, se puso la ropa y salió a la calle. Caminaba decidida. Sabía a dónde dirigir sus pasos.

Cuando el espejismo del sol desapareció y el invierno se descargó de nuevo en forma de aguacero, estaba preparada. Con sus nuevas botas de agua y su paraguas multicolor nunca más volvería a ver la vida desde el otro lado del cristal.

9/11/10

tópicos [poemas]

Sobrevivir contigo en las mañanas de resaca,
salir a flote después de la tormenta,
ordenar de nuevo los cajones tras el huracán
y volver a llenar de comida la nevera.

Arrancar otra hoja al calendario,
deshacer una vez más las maletas,
volver a oir nuestra canción
y acordarse a diario de regar las macetas.

Compartir la pasta de dientes,
pagar las facturas a tiempo,
sonreir al recordarnos
y jugar como si cada instante fuese eterno.

Hacer listas de la compra,
soñar viajes a mundos perdidos,
imaginar habitaciones de colores
y desayunar tarde los domingos.

Cumplir todos los tópicos,
todos,
e inventar alguno más,
siempre que sea contigo.